sábado, 25 de abril de 2015

En el día funesto

En el día funesto
Apago tu vela.
No haré una disertación espléndida
Ni seré trágica u honesta.
Te has ahogado en una charca
O en un océano vigía
Como se contemplan lejanas las estrellas
O se observan las células microscópicas.
Es infinita la mano occidental
Pero estamos  ya saciados
Y el orgullo del hombre
Necesita límites y oyentes.
Son esos mares tuyos
Las lágrimas de todos
En una charca
De la que beben los perros domésticos.
Y ahí estás en cambio,
Irremisible y único,
Hundiéndote sempiterno
En mi solidaridad.
Acaso la culpa sea de los nombres.
De la exactitud.
De la pregunta.
¿A dónde vas?
¿A qué hora llegas?



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