domingo, 9 de noviembre de 2014

La vida acercada



Se nos acabó la vida
apenas entraste
por aquella boca saciada de hambre
donde no había aldaba ni silencio.
Pensé en los años con que mira mi madre
y los años que miran a mi madre
como hidrópicos ancianos a la orilla de un océano
que va siendo desembocadura
y cada vez más río.
Se nos acabó la vida en la consciencia,
cuando quisimos concretamente
y no oíamos los árboles caerse en ninguna parte
-tanto da por muertos que por sordos-.
Cuando nos dimos cuenta eramos niños
que apenas recordaban su vejez
al gargajeo del café amargo.

domingo, 19 de octubre de 2014

Me sujeto de ti

Me sujeto de ti
como el pájaro aturdido
que anida en el alféizar
entre el soplo céfiro
y el quicio dilatado.
Acurrucado posarse sin especie
como no queriendo
ni pájaros ni hombres.
Dejarse sempiterno volátil
concediéndose a una mano suspendida.
Me sujeto de ti
como el aire se sujeta a las banderas
y el tiempo a los ojos que le miran.
Así como un reflejo
ansía tras la ventana
una noche oscura,
aguardo en el desencuentro
tu presencia.

jueves, 9 de octubre de 2014

Al efecto de tu presencia

Bullente en la penumbra del aire
eternamente en la penumbra,
soy carne.
Tan larga como el vértigo
estiro la esperanza
con la esperanza de tropezar los engranajes
de este desalmado cautiverio
en donde todos los horizontes.
Anhelo tu presencia
como la curva de una copa una gota fría.
tangente sutil dibujo lento
Quemo esta ardiente soledad sin límite
en esta llamarada sin consecuencia.
Esperando a que llore nuestra casa
miro que las aves de la orilla
se sumerjan quince metros.
Sin estado ni forma
extraño tu ombligo recipiente.
El órgano cóncavo.
La prueba.

domingo, 14 de septiembre de 2014

Los ratos acabados del olvido, vente

Se ven tus ojos en mis ojos
Como si tu memoria,
En ti se reúnen mis ojos
Como si de ti fueran las ciudades
Y ésta una tierra de ciudades.
Y al canto de los pájaros perdidos
En este lugar hambriento del encuentro
Es tu voz un nido de aves emigradas.
Porque los caminos, amor, son el azar de las fronteras
y las fronteras el amor desocurrido,
el olvido del tránsito.
El silencio es abrumador,
el alcohol una cuchilla que corta mi garganta
en espacios de ansiedades sordas
que te vomitan en el efluvio tormentoso de la madrugada.
Los ratos acabados del olvido
y la angustia de la memoria tangente.
Vente.
Haz de este helecho un sentido húmedo de la palabra.
Desvierte la riqueza en el provecho de mi hospicio.
Nácete en la boca de la digestión longeva.
Y pervierte el canto con caldos proteínicos
y aceitunas y haciendas inagotables.
Vente. Vente, maldita sea, vente.

viernes, 4 de julio de 2014

Vista muerta

Es belleza la idiosincrasia maligna
-belleza de lo poco adorable-
si un chasquido, un parpadeo rápido
de la repugnancia.
Estoy viéndome, estoy viéndonos viéndolo,
viéndonos viéndome la desgracia
de aquella eva y manzana
mujer mordida, mujer túnel de gusanos
mujer colgada de un árbol
Y el aullido del diario que ni llama ni hiere
Y me ocurrí en su vagina llena de arena y ojos
con el vuelco del sollozo ya dormido
y la garganta llena de grito.
Y las manos ahora mías eran cunas mecidas
que al viento peinaban el suelo de consentimiento.
Y mi trenza derruida y gacha
el velo negro de mi guerra a mi instrucción perenne.
Y las piedras a mis pies eran rosas últimas.
Me volví a los vivos y les dije:
Nadie
Y ellos:
Infierno, infierno, infierno.
Y aquellos sacaron fotos
muerta
Y cavaron la tierra de pureza
muerta
Y estos se llevaron la fruta y el agua negra
muerta
Y las moscas
muerta
Y el viento que mece
muerta
Y el párpado.





viernes, 20 de junio de 2014

Nonata

por Nuria Valero y Jesús Alcalde

No he nacido y han venido
en los oídos a hacerme agujeros,
a colgarme joyitas y puños negros
y a darme nombre en una cadena
que se pierda cuando todo se pierda.

No he nacido y han obligado a mis cigüeñas
a anidar en iglesias sin campana que tocan a duelo;
me ha amamantado de silencio esta voraz eucaristía
que ha hecho de mi cuerpo vuestro cuerpo.

Así yazco, penumbra que se debate en la mitad de la luz,
soy esa blanca conciencia acallada y cóncava
a la que prueba esta miríada de oscuras voces,
y en la noche es a veces mi voz mil ecos oscuros
y en la noche es siempre mi voz un solo silencio que arde.

No he nacido y me doy a la tragedia con los ojos plenos,
rechazo ese buen sueño que de mí esconde la herida tras el párpado,
despierto en el ataúd de sábanas limpias y maldigo a los dormidos,
cobardes insomnes huidos al arrullo de enardecedoras fábulas.

Aquí me hallo, consciente, de mí cortándome a la vez
la tragedia umbilical desde el abrigo interno
que rompa mi culpa humana y toda lágrima
vacua que gima en un nido de escapularios.

Este antiguo yo de mí que nació antes
dejando la herida hecha y el golpe desencontrado
habrá de ser la víspera sempiterna de mi repulsa
o el dolor eterno de una guerra muerta sin bandera.

Y si al cabo del tiempo hemos nacido,
si la vejez alumbra piadosamente
un porqué cándido a la gravedad de los rostros
abocados a la tierra todos y los arcones lóbregos
y las camas húmedas que son lluvia sobre el lago,

preguntad la pregunta, lambiscad lo cierto,
qué fue de la voz del hombre nacida una en la turba,
si alguna vez fue de niño este infinito llanto
que perdió su condición en los límites de su cuna.



jueves, 12 de junio de 2014

Quizás aplastados

Nos ha aplastado
una sombra de muchos metros.
Ha ido regando de nadies
los nombres que los hombres
alguna vez sirvieron de latifundios.
Sacudidos por un mazo ensangrentado,
el cordero en cada puerta
y los rostros ya rojos de aquellos
que se comen a sus vecinos.
Esta ansiedad de lo próximo
se siente en mi cuerpo níveo
como un golpe de incendios,
 vértigo y vergüenza.
Perdidos de la gravedad,
veremos las caídas alejarse hacia lo alto
mientras sus lágrimas se secan paulatinamente
dejando una escasa lluvia en tierra de secano.
Y los hombres pulcros piensan:
“No tanto, no tanto”

sábado, 1 de marzo de 2014

Entre el olvido y la adivinanza

Te vi mañana igual de sombra
erguida sola
en medio de la noche llena.
Vi como a tu lado
surgían constantes prójimos
que al instante desaparecían
con la luz de las farolas.
Mañana serás de negro
igual de negro
y tus ojos brillantes quemaduras
perpetuamente en el ocaso
alumbrando la erosión de tu rostro
que sabe a mar y nunca antes.
Y yo era la vida nuestra a bocanadas
renegando de la vida,
seré la vida nuestra a bocanadas
renegando de la vida
y dábamos a luz
una sutileza de penumbra
que no terminará de convencernos.
Porque no nos convencía entonces
esta suerte de letargo desquiciado
que siempre andamos maldiciendo
desterrados allá donde nada.
Te vi besarme igual mañana
y tan quieta serenidad es hoy tu beso
como nacida entre el olvido del que no ha sabido
y la adivinanza del que cree no recordarlo.

viernes, 21 de febrero de 2014

Presidentes y presididos

Horripilación hermosa,
como tu rostro arrugado de alegría
satisfecho de tu éxito indulgente.
Sí. Horripilación, hermosa.
Como es hermosa la ignorancia tuya
del que calibra la vida de la tierra
desde un océano tempestivo.
Te has vuelto negruzca nube
que no se sabe cuánto lejos
y, sin embargo, poco importa.
Enterrarás las almas más abajo
de donde se es cultivo próspero,
ahogados del sollozo tuyo
que allí a los lados de tu asiento democrático
es suspiro grácil que germina los bailes de los vientos.
Porque no tocas, no hueles,
no penetras cada cuerpo a tierra
del que te han hecho patrón.
Horripilación hermosa tu pasaje corrupto
desnutrido de valientes sonrojados
que alumbren en cuerpo los rellenos
de los actos de des-gracia
que pueblan sin asentarse los diarios de color complacidos.
Nos darás la gloria apenas fugazmente
o harás de España una isla de piratas.
Horripilación hermosa
cuando el timón tuyo es un reloj sin manecillas
al que se oye girar y en su mudez nada mueve.
Y ahora que ya tan sólo aguardas
haciendo de tu ventura un remar con agujas,
denostas a los hombres
por ser hombres de tierra.