viernes, 26 de julio de 2013

Sin pecado

Anocheceré en un par de días.
Primero traeré un ramo de trigo
y lo hincaré en la seda blanca
que cubre la madera de mi lecho.

Pondré un ventilador frente a mí,
encenderé sus aspas que me peinan
y así quieta yaceré en el viento
y dormiré al seseo de las siembras.

Meteré un cubo dentro con agua y peces
y después de todo mis pies bien sucios
cuando no me hayan ahogado los océanos
y el barro no sea más que mi cama.

Llenaré de cojines mi vientre,
coseré mis rasgos a mis sienes,
graparé mi pelo al cojín sin consulta
y daré tanta pena como promesas.

Mi vestido es blanco como quería.
Había olvidado mis manos:
limpias, sin prejuicio.
Ahora todo va deprisa.

sábado, 20 de julio de 2013

Chinescas

Atrás queda la espuma de las olas
arrastrando también olivos y madroños.
Me entierra el tiempo en esta orilla húmeda.
El sol ya se interrumpe de biblias abiertas
como eclipses de un tren de mercancías
velando circular la caída súbita.
Parpadea mi sombra larga pena,
chinesca de mi cuerpo derribado,
morse cuentacuentos de mi hallar ruinoso
que aplaude puntiagudo mi paciente público.

¿Qué habremos hecho?
Se empiezan a arrugar mis dedos
y las rodillas se me hacen lunas estrelladas.
Me duele la boca de omitirme
y me da lo mismo beber lágrimas que mares.

No será el incendio de todos los bosques,
no puede serlo, habría dejado de mirar hace tiempo.

Huelo el hierro. Dime si se irán.
Sólo quieren verlo. Me salvarán de todos modos.
Hazlo, hazlo a la noche.

jueves, 18 de julio de 2013

Arcilla o arena

Hoy las metáforas son de mercromina.
No hace falta destriparse
para que se viertan inacabados los platos de otros días,
hay náuseas que vuelven sangradas
a su suelo repelidas del hervor furioso
que se calla los colmillos en la carne.

Así me veis ahora, y eso que ayer era la misma.
Duelen como garfios las comisuras,
me dibujan la preocupación con el índice
y me la creo surcos de secanos huéspedes
y el tacto fallas trémulas de donde surgen valles inalcanzables.

Y yo arena, y yo un desierto de hombres afuera,
mi búsqueda, mi letargo alejado del sueño
y un embarazo perpetuo, compañía eterna de
abrazos pendulares antiguos.
Y nada más. Nada más que un adentro
que deje a mi paso rastrillos u orillas.


martes, 2 de julio de 2013

Intuición

El amor existe, es cierto.
Y el olor a tierra mojada
que dice la lluvia hace rato.
Y el moratón que imagina
el pico de una mesa
o los bares que aguardan en los abrigos.
Las ojeras como semiesferas de relojes despiertos,
los silencios repentinos a una presencia
o una bandada de pájaros tras.
Se intuye el viento en las ropas horizontales.
Como se intuye el amor,
sin mover nada.