miércoles, 26 de junio de 2013

Crecen los mares


Por esa costumbre tuya de secarte los pies 
cuando aún no llueve.


Navego lágrimas
con el recuerdo bien abierto.
Aquella vez anoche
y antes y después ayer
me crecía cañizo del ombligo.

Sabía el credo
pero dios no existe;
acuchillo el aire denso de ansiedad
con mi suicidio grávido.

Ayer era ayer.
Debí de morir antes de despertarme,
cuando el chapoteo plácido de aquellos tiempos
y los muebles no salvaban vidas.

Se fue a oscuras,
aún puedo ver sus huellas
como charcos ausentes.

lunes, 10 de junio de 2013

Comas de pan

Esparciré mi hambre
hasta mi techo
y en el mismo falleceré de tiempo
a tu ventura.

Derramaré las pausas a mi encuentro
y un poco aquí y allá otro tanto
rebanaré mi guardia en pedazos breves
y haré nuestra fortuna tu recolecta.

Cuando veas en el suelo cada coma...
Serán mis besos, pues es eso y no otra cosa
que comernos los ayeres hambrientos
entre los instantes muertos de nosotros.

En cada paso tuyo que me nombre,
que te acerque en cada miga que se agote fábrica,
que de insaciables, jóvenes pobres nos excuse,
falleceré despacio
y en el mismo, falleceré de tiempo.

lunes, 3 de junio de 2013

Sobre hielo

Caerse de las ropas,
salirse del zapato húmedo.
La presencia hueca,
deslizar el abrazo...

Alargados los brazos
correr de nada,
arañar el intento con uñas metálicas,
dibujar cráteres en el hielo ético.

Y ya las manos, la precisión del tacto
que se busca más allá del instrumento,
pegarse, quemarse las yemas, ¡basta!,
y en los restos de piel la moraleja.

Sacudirse las rodillas blancas,
mirarse las huellas deshumanizadas
y vestirse,
y tragarse la lágrima en cada caricia.