lunes, 27 de mayo de 2013

Pondus

De lo que se enfrenta a mi nostalgia
como si de un futuro cierto y trágico
o maravilloso tiempo áulico sempiterno
en cuerpos de sibilas anfitrionas lúbricas.

Imagino ahora el recuerdo una intuición
y los errores aptitudes ocres y engañosas
y los ánimos precipitados empujones viles
y dudo el anhelo y la querencia.

Lloro el deseo con tres piedras
y en sus charcos tropiezo libres soñar vientos
abiertas las velas, mis ojos párpados
como una ventana de solicitudes.

De lo que se enfrenta a la esperanza
como si de un pasado cierto y trágico
o maravillosa suerte lúdica y nunca eterna
en cuerpos de caducos anfitriones áridos.


martes, 14 de mayo de 2013

Terapia de desmierde IV


Como decir quebrantar la ofensa, romper la herida.
Ver diluidos los propósitos en excusas vacuas de detallismo apedreando con bolas de papel mojado las torres y todo aquello que se eleve más allá de nosotros, mojándonos de tinta al lanzamiento pues lo que arrojamos son manifiestos desmembrados o verdades como puños americanos. Señalar a la tragedia con la vista al otro lado, marcar a los corderos una cruz y cenar peces bien muertos.
Querer recuperarnos del golpe asestándonos ganchos de miedo o ánimos torpes que en su impulso balbucean y no llegan a ejecutar un solo nombre pues la pasión y la razón discuten por ser protagonista.
Luchar en un río que se ahoga en su propio fondo oscuro y quebradizo, donde nadie sabe quién ni cómo. Y llenarse las ropas de algas y toser en la orilla porque no se puede volver sin ahogarse algo, sin perderse. Descubrir una extensa playa calma, quieta, blanca, descubrirse solo y tal vez loco pues no hay nadie que la habite ni la busque y pensar que tal vez fuimos demasiado lejos.
Y luego concluir que la cuenta es lo importante y todos somos hippies, y arrancar helechos y echárnoslos con la tierra por encima y guardarnos una sonda en la boca porque no morimos, y cerrar los ojos para oír los chistes y los recitales que dicen que sueñas que te entierras y arriba están comiendo helechos. Creer que despertamos y olernos la fragancia sublime de octogenario activo y quitarnos las legañas como quimeras nuestras. Reinventarnos, perdonarnos en nimiedades razonables y querernos, querernos siempre. Y después cortejar a la vida que se pintó los labios de versos buenos, y llenar el mundo de frentes manchadas de rojo pasión y andar zigzagueando enamorados presumiendo de que sólo nos quiere a nosotros.
O vomitar tierra con esdrújulas y probarse los restos, comérselos de nuevo con bicarbonato para conservar el ciclo famélico y llorar cuando nos lo pidan. Rotos, entumecidos, desarropados, verbos copulativos, grises, protestos y atrevernos a denunciar el engaño.
Si no sobrevivo, en cualquier caso, habré/á ganado.


jueves, 9 de mayo de 2013

Oquedad


Acallar mi quejido con tu índice
y en el apéndice guardarte mi gemido;
para que no te viertas, amor, en el silencio
que embellece de hora muerta los concilios.

Que chillen así mis bocas sus laberintos,
pues de azar he desprovisto tus placeres,
con tambores, pañuelos blancos y cirios
que descubran mis gargantas artes rupestres.

Cuando ya te hayan ahogado mis palabras
y bisontes naden ríos paleolíticos,
regenérame de versos la piel velada
con los labios que se guardan en los libros.

Renunciar ahora los gritos embaucados,
contenidos pignorarlos a tu músculo;
para que me sepas lengua
y en mi deuda los devuelvas verbos mudos.


miércoles, 1 de mayo de 2013

Estrujado atisbo de propia culpa


Estrujado atisbo de propia culpa,
simulada compasión del entrecejo
por costumbre practicada en un espejo.
Estrujado manantial de seca pulpa.

Acerado es su pesar en las aceras
desahuciadas como pluma al pasar trenes;
carihartos cabizaltos de cortos jemes
con que miden astrofálicas bajeras.

Pues farsantes se atragantan con sus lenguas
salivantes de sintagmas desverbados
entre nombres y sujetos ataviados.

Y aun en estas contorsiones literarias
se enaltecen reflexivos camaradas
cuando aquella arruga en frente es simulada.