miércoles, 11 de diciembre de 2013

La muerte sucesiva



Cuando los placeres nuestros
cambien a otros nombres
habremos demostrado su carencia
y la senectud innata que pare adultos
como ferviente querencia
que se vierte agua gélida.

Habremos desaparecido ya antes
en las fosas de las cosas perpetuas
que nos sobrepasen sin apellido colgado
y no dejen persona vislumbrar alguna,
opacidad en degradación.

Seremos igualmente vacuos
y efímeros como los arrepentimientos
que fueron antes tragedia que desliz
y comedia finalmente.

Habremos visto tantas bocas de nunca
de panegíricos desalentadas en el sepelio,
que sólo un mudo o un cajón vacío
que haya vencido y ni guarde ni cierre
podrán antojársenos azar
al hecho de la muerte.




3 comentarios:

  1. Todo parece tan grande y es tan poco... Un abrazo.

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  2. me ha fascinado esta cadencia arrastrada, resignada, lúcida... enorme.
    un saludo, mientras me asiento.

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