viernes, 26 de julio de 2013

Sin pecado

Anocheceré en un par de días.
Primero traeré un ramo de trigo
y lo hincaré en la seda blanca
que cubre la madera de mi lecho.

Pondré un ventilador frente a mí,
encenderé sus aspas que me peinan
y así quieta yaceré en el viento
y dormiré al seseo de las siembras.

Meteré un cubo dentro con agua y peces
y después de todo mis pies bien sucios
cuando no me hayan ahogado los océanos
y el barro no sea más que mi cama.

Llenaré de cojines mi vientre,
coseré mis rasgos a mis sienes,
graparé mi pelo al cojín sin consulta
y daré tanta pena como promesas.

Mi vestido es blanco como quería.
Había olvidado mis manos:
limpias, sin prejuicio.
Ahora todo va deprisa.

3 comentarios:

  1. Te transformarás en la epidemia de un verso maravilloso, Nuria del sol.

    Beso.

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  2. Tan distinto a lo que yo escribo, y tan buena como eres.
    Bravo, Nuria.

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