miércoles, 26 de junio de 2013

Crecen los mares


Por esa costumbre tuya de secarte los pies 
cuando aún no llueve.


Navego lágrimas
con el recuerdo bien abierto.
Aquella vez anoche
y antes y después ayer
me crecía cañizo del ombligo.

Sabía el credo
pero dios no existe;
acuchillo el aire denso de ansiedad
con mi suicidio grávido.

Ayer era ayer.
Debí de morir antes de despertarme,
cuando el chapoteo plácido de aquellos tiempos
y los muebles no salvaban vidas.

Se fue a oscuras,
aún puedo ver sus huellas
como charcos ausentes.

4 comentarios:

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    1. La vía muerta y los ascensores, el semáforo y la biología, tus gafas saben más del mundo que el Espíritu Santo...

      Besos Nuria Valero

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  2. Esa penúltima estrofa tuya Nuria, contiene todo el peso pétreo del presente, su escolma de hoy. Ayer era ayer.Debí de morir antes de despertarme.Hay golpes y cicatrices que nos enseñan el camino de ida y vuelta,eso es esta estrofa en concreto y el poema en general.Un abrazo

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