lunes, 10 de junio de 2013

Comas de pan

Esparciré mi hambre
hasta mi techo
y en el mismo falleceré de tiempo
a tu ventura.

Derramaré las pausas a mi encuentro
y un poco aquí y allá otro tanto
rebanaré mi guardia en pedazos breves
y haré nuestra fortuna tu recolecta.

Cuando veas en el suelo cada coma...
Serán mis besos, pues es eso y no otra cosa
que comernos los ayeres hambrientos
entre los instantes muertos de nosotros.

En cada paso tuyo que me nombre,
que te acerque en cada miga que se agote fábrica,
que de insaciables, jóvenes pobres nos excuse,
falleceré despacio
y en el mismo, falleceré de tiempo.

2 comentarios:

  1. Hambreas, saciarse, fallecer y volver a hambrear, circulo precioso. Un abrazo.

    ResponderEliminar
  2. Lo bueno de fallecer de tiempo es la lentitud. Así podrás depositar muchas comas para que los que vienen después las vayan encontrando.

    Un abrazo.

    ResponderEliminar