martes, 14 de mayo de 2013

Terapia de desmierde IV


Como decir quebrantar la ofensa, romper la herida.
Ver diluidos los propósitos en excusas vacuas de detallismo apedreando con bolas de papel mojado las torres y todo aquello que se eleve más allá de nosotros, mojándonos de tinta al lanzamiento pues lo que arrojamos son manifiestos desmembrados o verdades como puños americanos. Señalar a la tragedia con la vista al otro lado, marcar a los corderos una cruz y cenar peces bien muertos.
Querer recuperarnos del golpe asestándonos ganchos de miedo o ánimos torpes que en su impulso balbucean y no llegan a ejecutar un solo nombre pues la pasión y la razón discuten por ser protagonista.
Luchar en un río que se ahoga en su propio fondo oscuro y quebradizo, donde nadie sabe quién ni cómo. Y llenarse las ropas de algas y toser en la orilla porque no se puede volver sin ahogarse algo, sin perderse. Descubrir una extensa playa calma, quieta, blanca, descubrirse solo y tal vez loco pues no hay nadie que la habite ni la busque y pensar que tal vez fuimos demasiado lejos.
Y luego concluir que la cuenta es lo importante y todos somos hippies, y arrancar helechos y echárnoslos con la tierra por encima y guardarnos una sonda en la boca porque no morimos, y cerrar los ojos para oír los chistes y los recitales que dicen que sueñas que te entierras y arriba están comiendo helechos. Creer que despertamos y olernos la fragancia sublime de octogenario activo y quitarnos las legañas como quimeras nuestras. Reinventarnos, perdonarnos en nimiedades razonables y querernos, querernos siempre. Y después cortejar a la vida que se pintó los labios de versos buenos, y llenar el mundo de frentes manchadas de rojo pasión y andar zigzagueando enamorados presumiendo de que sólo nos quiere a nosotros.
O vomitar tierra con esdrújulas y probarse los restos, comérselos de nuevo con bicarbonato para conservar el ciclo famélico y llorar cuando nos lo pidan. Rotos, entumecidos, desarropados, verbos copulativos, grises, protestos y atrevernos a denunciar el engaño.
Si no sobrevivo, en cualquier caso, habré/á ganado.


5 comentarios:

  1. Son como piñas a las sombras que se ríen en la pared, o en la oscuridad, o en la nada... Un abrazo.

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  2. Nuria, esto es...esto es la saciedad del hambre en su totalidad.

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  3. FUERZA! PALABRAS LLENAS DE FUERZA, ESO ES TU POESÍA! UN BESO!

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  4. Qué difícil salir indemne de este texto. La boca se me llenó de agua,las manos de barro...Tremendo el universo de tu lenguaje

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