jueves, 9 de mayo de 2013

Oquedad


Acallar mi quejido con tu índice
y en el apéndice guardarte mi gemido;
para que no te viertas, amor, en el silencio
que embellece de hora muerta los concilios.

Que chillen así mis bocas sus laberintos,
pues de azar he desprovisto tus placeres,
con tambores, pañuelos blancos y cirios
que descubran mis gargantas artes rupestres.

Cuando ya te hayan ahogado mis palabras
y bisontes naden ríos paleolíticos,
regenérame de versos la piel velada
con los labios que se guardan en los libros.

Renunciar ahora los gritos embaucados,
contenidos pignorarlos a tu músculo;
para que me sepas lengua
y en mi deuda los devuelvas verbos mudos.


5 comentarios:

  1. Lo haces por amor y así no hay tragedia que golpee esos concilios.

    Un beso.

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  2. En el día primero de los días. Hoy resuenas a sacre du printemps.

    Bisous, toi, l'Elue.

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  3. Hacía mucho que no te leía, por eso esta tarde, estaré castigado por no hacerlo.

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  4. "con los labios que se guardan en los libros"...esa me la guardo. Bico

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