jueves, 4 de abril de 2013

Vaciados del hueco nostálgico


Descalza de quehaceres la nostalgia
se deshizo del arcón el frío de las reservas.
Puso su rostro entre sus palmas sin queja
y miró el eco de sus ojos en vanguardia.

Resultó querer la vida como anécdota
desprendidos el pesar y los autómatas,
y cuando ya se hubo restado vacuos nómadas,
volvió la carne al hueso con parábolas.

Reuniose, sin embargo, con prejuicios,
con efectos que también se apuntan siempre,
a pesar de que la vista arruga y sigue a la frente
y la nuca hace cortina del atrás un acertijo.

Cuando cae del busto pétreo su erosión continua,
cuando amaina por fin el soplo perpetuo y leve,
abre sus ojos arenosos la eternidad rupestre
dudando si es que el fuego la apacigua.


3 comentarios:

  1. esto se merece un gran aullido... me ha encantado! Es como algo que se diría en un ritual junto al fuego... besos!

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  2. Vivir la vida como anécdota, y hacer de esa anécdota un mito inolvidable. Qué nos queda?

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  3. " volvió la carne al hueso con parábolas " y este poema suyo de hábil arquitectura y tinta fluida ha colmado de letras y música un huecograbado, despistado, que andaba por mi cabeza. Un abrazo fuerte

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