martes, 12 de marzo de 2013

El luto de la voz eterna


Es esta lágrima viuda de su sangre retirada
derribada del ocaso de metal acuchillado;
es herirse de un apéndice que asoma puntal lenguado
de la mano que se tumba en su falange en negrura.

Es el ansia de atorado que se nace escupitajo
cuando esparce la simiente en ex tunc barriga estéril,
o la cama de huracanes que se enredan cual zarajo
que se cuelga postergando el alimento en quijoteras.

Es un corre que me pillo cuando no hay te que lo ahogue
si se arrugan resignados en sus frentes celulosas,
cuando lloro deslazados desenlaces en borrones
los latidos consonantes del orgasmo arrepentido.

Es un yacer anhelado que entumece la presencia
si es que decide invitarse de un afán comunitario,
que hay quien no se intuye bajo ingrávido sudario
como de no haber nariz, ni pecho bien aparente.

Impregnar santo entierro de letal pestilencia,
que las misas de abanicos mezan la palabra cálida;
Es verterse gota negra en caudal de efervescencia
que cuente vapor desnudo y nos desprenda sudados.


5 comentarios:

  1. Nuria, le pongo un espejo calibre 32 a este poema y el reflejo es un viaje sin regreso donde ella, la musa, ella.

    Un beso.

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  2. Sos un tornado, una misa de condenados...

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  3. ¡Ideas nace e ideas mueren cada día, los demás nos dedicamos a estorbar; y jugamos a secretos y menti-i-ras y después nos calentamos, que viva el ser humano y la gente grita eh, eh!

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  4. Y el barroco se hace postrimería junto al cadáver de los versos y las rosas.

    Besos.

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  5. eres preciosa... " si se arrugan resignados en sus frentes celulosas, cuando lloro deslazados desenlaces en borrones...." besos dulces!!

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