martes, 19 de marzo de 2013

Asilo de nombres


Este lugar de senectud doliente,
esta marisma de putrefacción etérea,
este lugar asilo de nombres
que retumba egos casposos de pretumba.

El preludio de la siempre desmemoria
se pasea sostenido en vara de sauce
si no a gatas humillándose inocente
de sus causas y sus prólogos resueltos.

De sus babas contagiadas de baldosa
se discurren impotencias de primera página.
Se escurren en su propia incontinencia
claudicados, obsoletos de apelación lúbrica.

Alienados gritan unos a sus féminas,
cómplices llámanse otros, desesperados,
¡que me nombren, que me escriban, que me hablen,
que me aviven los sentidos y los actos!

¡Que me empolven las arrugas de primeras piedras!
¡Que se ahogue el ratón de usura en mi trueque último!
¡Que yo, que yo, nombre llorado y gemido...!
¡Que se me arranquen los gritos si en mi voz quedan extintos!

Este lugar de ánimas huéspedes,
este ocaso del ruido fúnebre,
este lugar asilo de nombres
que descarta con silencio cualquier tregua.

6 comentarios:

  1. si supieras la de dolores de cabeza y disgustos que me dio la geriatría. tanto que ya he olvidado sus nombres y desde entonces soy feliz.
    un abrazo.

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  2. Apenas nombres, nombres que no dicen nada. Lo demás, pudriéndose. Un abrazo.

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  3. Hay quién acaba con un gato, hay quien opta por el perrillo de compañia. Otros se van a la obra a cantarle las cuarenta al del cemento, y algunos, los menos escriben sus memorias.
    Un abrazo

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  4. Tienes que saber que se siente un escalofrío al deambular por esas letras.

    Lo sabes, verdad?

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  5. Iba a preguntarte, antes de., si no te provocaba ansiedad o nervios o impotencia (de la de verdad) escribir tan bien sin decir nada tan claro. Pero este tipo de verso, que recuerda cuál es el explícito y, claro, el principal acometimiento de la poesía, me obligan a ser lúcido y a apretar la tecla <-

    Ahora me pareces tan vieja como el amor.
    Un saludo.

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  6. Y entonces lo haces, así, lanzándolo como el poema que te araña la juventud, Esther.

    Beso.

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