jueves, 28 de febrero de 2013

Volver desnudos


Tú,
tú que traes nuestra sinergia programada
recordándote animal en tus inicios
regresadas tus naturalezas madres
a encontrarnos en alientos despresurizados.

Tú que logras abarrotar la tez de colmillos,
que quieres de impotentes agarrotar los nudillos
arrugándose agarrados en las cuatro esquinas tensas
y en impulso rompedor revelan fundas azules,

llevas la nieve en el soplo
y en el soplo piel.
Como cuando se deshace,
cuando muere de los baños postergados al cansancio
y se ahogan las escamas viejas
y novamos vírgenes.

Tú que invitas a la lluvia a los cimientos
y la acogen diluidos cuales polvos sedientos
entre charcos de mitad poliéster y algodones
como al volver la arena honda a pie de castillos,

llevas el aire en el rostro
y en el rostro mano.
Como cuando silba,
como cuando peina los árboles y abre las puertas
y se mece osada caricia en las blusas frágiles.
De ti no queda otra
que volver desnudos.


9 comentarios:

  1. Te me metiste en los ojos de esta noche arcaica. El poema se debate en el círculo de lo imposible porque NUNCA VA A MORIR.

    Besos Nuria.

    ResponderEliminar
  2. De lo que no queda otra es de volver contigo.

    ResponderEliminar
  3. Me voy con la cabeza en la mano...

    ResponderEliminar
  4. Ay...la tez de colmillos, afilados, impacientes, capaces de rasgar todas las carnes y más allá...Me encantó esto: "llevas la nieve en el soplo
    y en el soplo piel."

    Es tan sencillo y delicado....Abrazo, Nuria

    ResponderEliminar
  5. Esas blusas frágiles hacen creer en la ternura a pesar de todo.

    Bisous.

    ResponderEliminar
  6. desatas las cadenas del mar y la muerte se precipita desnuda frágil y sin vergüenza.
    qué bello.
    un abrazo.

    ResponderEliminar
  7. Viene sin aliento este animal.
    Me gustó mucho la simpleza y valentía de la desnudez final.

    Un abrazo.

    ResponderEliminar
  8. delicadas y frágiles palabras envueltas de fuego ardiente.

    Besos!

    ResponderEliminar