domingo, 24 de febrero de 2013

Tras la puerta


Ella,
calcárea terminación nívea,
espléndida cuando batalla pusilánime,
candor abrazado en cenefa.
Ella que me anida transparencia
delante de sus ojos de hilo
y desarma en calores vehementes
mis rutinas colgadas al hombro,
me asoma también a la vida
como tentándome al abandono;
dice algo de luz o de mañana
y se ausenta en mi letargo productivo.
Pero vuelvo y son sus manos,
son sus telas de cosquilla frágil
que me cantan a mi gusto y rezo,
las que acunan mi vanguardia sin defensa.
Ella que sería también en otra forma
hogar de mi presencia embalsamado,
y aun así ella de mis cielos y mis tierras,
carente del mutuo amor, guarda mi beso.

3 comentarios:

  1. Ella, dama de viento, cáncer de amor en medio del hastío, ella, poeta que no escribe salvo en el andén de los desposeídos. Ella, la luz. Ella, la entrepierna desde donde nacen todos los alaridos.

    ResponderEliminar
  2. Ella debe de estar orgullosa de tenerte cerca :)

    ResponderEliminar