martes, 5 de febrero de 2013

Asome el agua al quicio


Oh benditas olas, oh benditas brisas,
encontradme desnuda en vuestros límites
y adentrad en mi península sin traba.

Inundad, arañadme de conchas la cara,
oh desgraciado de sures y de nortes,
oh capitán, oh brújula, oh volcán inerme.

Arrasador arrástrame en ciclón latente
como tronco, como lava, como espuma,
sultán de las mareas y solsticios
y aparéceme a la orilla de sus tierras.

Oh malditos yesos y malditos suelos
dejad paso a mis veladas tempestades,
cubríos, arrancaos, soltad el aire
y rendíos, rendíos a mi oleaje.

5 comentarios:

  1. Todo se rendirá, no hay opción. Este poema es un ciclón....Un abrazo

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  2. El paradójico latido de mí es un heróico coraje que consiste en rendirse diariamente a esa voz de ti cuando callas.

    El paradójico latido de mí es un silencio afuera y en mi pecho una manada de caballos para tu orejita de indio.

    Qué bonito poema, Valero. Qué bonito.

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  3. barcelona era una ciudad que durante mucho tiempo estuvo viviendo de espaldas al mar, como si renegara de él, como un odio a su pasado. luego llegaron las olimpiadas del 92 y resurgió el amor entre fenicios, layetanos y segadores. tu poema hubiera sido una excelente clausura para esos juegos memorables.
    besos.

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  4. Desde las benditas olas a los malditos yesos hay todo un viaje iniciático. Sabes que me encanta el tono dramático de tus versos?

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  5. Ponle malditos los versos y el gato se cae.

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