jueves, 7 de febrero de 2013

Arriba del hombre


Es en la noche yacente,
cuando aguarda la acción silenciosa,
que se llaman y reúnen en sus cátedras
los pesares de la tragedia consciente.

Y de gritos calmos y tenues cuerpos
se acompañan turbados de entrevelas huéspedes
retornando a la vigilia las quimeras
trashumantes del descanso a los infiernos.

Es de esa zozobra de la que ha de huirse,
pues en el día son sólo seres despiertos
los que nacen y apagan los caminos
a los que en cueros vienen laicos a servirse.

No son de estos las ojeras grávidas,
mis amigos duermen plácidos
sin reclamar rumiantes oníricos
ni esforzar princesas pávidas.

Despiertan con la enseñanza nueva
de quien sabe, vuelve a llorar y conoce
dejando de sus voces mordaza leve
pues ni falta, ni culpa ni ofensa.

En sus colchas no hay dolor beligerante,
no sino en alcobas insomnes apenas quietas
que en el vano esquivar morfeo ejercicio
postergan aprenderse seres repugnantes.



6 comentarios:

  1. Respuestas
    1. Digo, Opio, te leo y es fumarme el Opio y la uña.

      Besos.

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  2. me presentas un mundo crudo y frivolo... malditos humanos... cálidas letras... besos!

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  3. MUY INTERESANTES METÁFORAS. UN PLACER VISITAR SU ESPACIO.
    UN ABRAZO

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  4. Versos con aristas aceradas, punzantes como estoques relampagueantes. Certero ataque, capitán.

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