lunes, 14 de enero de 2013

Terapia de desmierde III


Es cuestión de elección. Lo que en economía sería un coste de oportunidad, aquí es pragmatismo, prioridad. ¿Qué queremos ser?
Es curioso, cuando nos hacen esa pregunta siendo preescolares nos remitimos directamente a las páginas amarillas. A... B...C...Cantante.
Supongo que por esa razón dejamos de preocuparnos del contenido. Nadie dice H...Hombre.
Es fácil sacarse una carrera, sacar ciertas notas, hacer un máster...Guía del profesional Vol. I.
Es sencillo colgarse un traje, incluso cuando no lo es, y adoptar la pose aplicando todo eso que hemos aprendido previamente. Conocemos las reglas, el código deontológico en el que movernos amarrados a un motivo generalmente dinerario.
El problema surge cuando se trata de una elección en la que no existe uniforme universal identificable, código de actuación o labor tangible. No hablo del hombre, hablo del artista.
Nadie termina de saber qué es el arte más allá de su perspectiva, ni siquiera me dignaré a buscarlo en RAE ni intentaré ser yo quien lo defina.
Pero el artista, el artista es un concepto más o menos concreto, mejor dicho, concretado.
Dícese de aquel sujeto que ejerce la reflexión y creación, con algo de místico, algo de bohemio, algo de desaliñado, algo de nocturno, algo de trovador, algo de culto, algo de drogadicto, algo de profundo, algo de irresponsable...y un largo etcétera en el catálogo de clichés/accesorios.
El inconformismo es un síntoma/actitud muy de artista, los artistas son seres infelices y taciturnos por esa insatisfacción continua que les desvela y que les hace fumar y dejar la ropa pudriéndose en la lavadora. De hecho un artista no quiere la felicidad, pues le aleja de la verdad, ya que la verdad es triste. Hay que enmierdarse hasta las orejas para conseguir escribir un gran poema o reflejar una realidad oscura a base de neutros en un lienzo. Hay pintores que usan su propia sangre como bermellón. Es arte, seguramente. Muy de corazón.
Vuelvo a formular la pregunta: ¿Qué queremos ser?
Es cierto que cada cual es sus circunstancias, es cierto que se escribe mejor desde la experiencia o el dolor, es cierto que no todos visten de negro pero, ¿no es absurdo enfundarse de bombero cuando riegas el patio?
Lo es, tanto como pintarse la ropa a brochazos para salir a la calle o desatender, esquivar, todo aquello que potencialmente nos haría felices.
Todos comemos, dormimos, fregamos el váter y nos resfriamos de vez en cuando.
Lo lamentable es fingir que eso no sucede, que somos un montón de escombros tirado en un callejón lleno de gatos y putas y botellas de alcohol y peleas. Entiendo que eso pase, que haya quien vive así, pero es contraproducente vender que vivimos en ese contexto y esperar en los demás sinceridad y honestidad porque el virtuosismo se aleja de la realidad.
Somos infelices porque nos recreamos en la autocompasión, en el lamento, en el gris.
Todo es una porquería, el mundo es un estrangulamiento lento de egos y patrañas... ¿Sinceramente? Mañana te levantas a las 7, llevas a tus hijos al colegio, te tomas un café para espabilar y fichar a las 9. Pero esto no sirve ni para calzar una mesa.
Nos hemos mercantilizado, vendido a nosotros mismos, al artista que exige sacar heridas de donde podría no haberlas. Vivir en un paralelo bukowskiano donde reine la oscuridad y lo incorrecto.
Pero a diferencia de este, tenemos una pretensión narcisista de nosotros mismos: llegar, impactar, hacer ver una elección contando que somos deshechos sociales sin dejar al azar ese juicio externo mostrando nuestra verdadera vida. -Estoy jodido. -Yo más, ya verás.
El dueño de un desguace que cuando llega a casa lo tira todo.
Pero eso no es una elección, es una farsa de existencia que encaja con lo que se cuenta. El autoengaño por antonomasia que es saber que tú no eres importante, que tus circunstancias vitales no le interesan a nadie, derivado todo ello de ensanchamientos de ego provocados por esa ficción que, por lo tanto, se irá repitiendo, acrecentando y perfeccionando hasta sólo vivir del personaje; ahuyentando todo aquello que distrae esa atención o ese papel, destrozando el decorado hasta llenar tu correo de furcias (y furcios) que se alimenten de tu creación.
¿Y qué nos queda? Descubrir que todo es aire y fantasía. Que has aniquilado, tapiado la esperanza de luz real en pos de la tragedia escrita. Tragedia que también sirve para estar solo y vacío mucho tiempo y, ahora sí, escribir como Bukowski.

20 comentarios:

  1. Joder, has descrito a media blogosfera (por no pecar de exageración). De vez en cuando sienta bien un zarandeo. Que no te tiemble el pulso, capitán.

    Un abrazo de los grandes.

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    1. Mi abuela ya no sirve el potaje. Veremos cuánto me dura. Sientan bien los zarandeos (al menos cuando no se llevan garbanzos encima) para que se caigan ciertos trastos de los bolsillos.

      De los grandes un abrazo

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  2. Yo de pequeña me quedaba en la C: cultivadora de flores. Hoy sigo en la C: cultivadora de flores. Mañana estoy casi segura de que seguiré en la C: cultivadora de flores.
    Y ahora deja que mí dilatadísima experiencia en el tema te diga que: los charcos que dejan nuestros vómitos solo nosotros podemos limpiarlos.
    No es en el vómito público donde reside la valentía.
    Se demuestra que se tienen del tamaño de Cuenca cuando somos capaces de asumir las consecuencias con entereza.
    Y sobre todo debemos aceptar que puede existir la posibilidad de que hayamos meado fuera de tiesto y que tengamos que agarrar el mocho de la humildad para limpiar los restos de nuestra orgia visceral.
    Un beso

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    1. Cultivadora de flores... :)
      Estamos de acuerdo. Consecuentes, humildes y honestos.
      Mientras tanto los vómitos los limpia nuestra señora madre, que se piensa que tenemos el estómago revuelto.
      Nos gastamos el sueldo en vómitos y no dejamos nada para Almax. Así es la película.
      Un beso. (Esta vez me cuesta a mí vislumbrar a qué te refieres)

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  3. la reostia¡¡¡
    parece que estés hablando de mí.
    me has clavao.
    inmenso abrazo.

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    1. Ni me atrevo, jajaja.
      Qué melón...
      Grande abrazo!

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  4. Un texto brillante y sin concesiones.

    Saludos

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  5. Este texto tiene más verdades que el amor que dice mi madre que me tiene.

    Besos.

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    1. Joder, Sarco, jajaj!

      Un beso grande muy de verdad. Gracias!

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  6. El mundo del artista es frívolo, y por supuesto no todo "cantente" es artista, hay algunos que son productos comerciales, y algunos que se creen artistas pero no lo son. Me gusta tu reflexión, dices muchas cosas que comparto. Un abrazo grande!

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    1. Haberlos haylos. El tema es cuando se mercantiliza con horario de 8 a 2 y 4 a 7 y gritas ¡casa! al acabar.
      Un beso!

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  7. Ahí yace el problema, el santo día autocomplaciéndonos. Un abrazo.

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    1. Recrearnos lo bueno y en lo malo. Será por el afán de superación...

      Un abrazo, Darío.

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  8. Todo son elecciones.
    Hay quien elije vivir(se) así y otros simplemente optan por saber(se) y "artistear" sin tanta decadencia.
    Pero el artista, le que de verdad lo es, tiene un alma sensible y vive a veces en su basurero particular.

    Besos

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    1. La basura está bien generarla, como concepto de reflexión desagradable o resto orgánico que fue digerido.
      Es la pretensión de ser basura, o al menos parecerlo, lo que me impresiona.

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    2. ¡Besos! Que se me olvidaba ya, ja!.

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  9. Sin duda tus palabras afiladas aciertan en todo durante todo el texto, y me surge la pregunta de si dicho texto nace de la auto reflexión y la auto crítica... Es este un territorio de desperdicios sociales, gentes insatisfechas que buscamos algo sin saber bien el qué: ¿el exito? ¿el amor? ¿la cura?... ¿o simplemente estamos aquí de furcias y furcios por pura pereza, por puro miedo a vivir sin tapujos, por puro egocentrismo encubierto, vanidad no recompensada? Sin duda estamos aquí por estos y otros miles de conceptos... Y verse reflejados en los trozos del cristal roto jode... porque siempre queremos algo que tal vez no encontremos. Reconozco que me gustan tus letras, aunque no siempre las entiendo, y este furcio gustaria más de comentarte, pero siendo un tipo básico a veces no alcanza a como hacerlo, porque yo me cago en Bukowski, ni siquiera he leido algo suyo... se de refilón por lo que dicen, que se le tacha de genio, y también de salido y de borracho, y de excesivo; y otros calificativos igual de bellos. Hace tiempo que escribo para aliviar mis visceras, sin mas pretensión que buscar trucos que me curen por dentro. Con el tiempo también he descubierto que en cierto modo me gusta, y me gusta más todavia si alguien lo aprecia y lo comparte. No me planteo cuanto durara esta fiebre, como siempre durara hasta que me harte, pero agradezco infinito a los furcios y furcias que pasan por mi rincón a dejar sus opiniones, sus halagos, sus mentiras o sus traiciones, pues no hay nada malo en buscar placeres, incluso inutiles y poco prácticos... así es la humanidad: inutil y poco práctica... ¿Y que importa realmente? Al final solo seremos comida para gusanos y toda nuestra pretenciosidad se irá a la mierda. Vivir es sencillo, solo las personas lo complicamos, lo cual demuestra que el ser humano es el ser vivo más tonto sobre el planeta.Y este furcio se despide, se marcha a su retiro de autocompasión importandole un carajo la perdida de tiempo... y, si no te importa, seguiré de furcio en tu panel de seguidores, pasando de vez en cuando, aunque no se note, por este rincón de letras.

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    1. Efectivamente, vivir es sencillo.
      En cuanto a los furcios y furcias...bueno, no quiero decir que sea eso, es algo más de actitud de fondo. La empatía y la consideración son agradables al autoestima, al igual que las "terapias de desmierde" son curativas. Si a veces escribo sin que se me entienda demasiado es precisamente por eso, porque para mí ya resulta satisfactorio que salga de mí y que yo lo entienda, pues no trato de demostrar ni ser empatizada en nada. Que es el caso, pues genial. Que emociona, mejor aún. Y sí, la vanidad en estos lares es más sencilla de generarse. En fin, que me ha gustado esta larga aportación, aunque sea sentadito en un rincón. Hazlo cuando gustes.
      Un saludo!

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  10. Suerte que mis aspiraciones no son escribir como Bukowski...porque ya podría preparar las cuchillas! ;)

    Besos!

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