miércoles, 9 de enero de 2013

Selección natural (ramas hacia sus hallazgos)


De que por mi amigo me conozcan
es cuestión que no me crea duda,
sí algo de necesidad ausente
o de que llueva en abril.

Y esto no es baladí,
pues no he visto quien se peine
perfectos tupés ondeados
mirándose a una pared.

Pero no digo que usted,
mendrugo de mental planicie,
requiera un simple escupitajo
para moldearse la sien.

O colmarse a sí de nadies
que de absurdo es hucha llena
de botones tapizados de papel
reminiscente arrugado de meriendas.

Puesto que emano del contexto
no me interesan los ornamentos
que pudieran excusar mis acepciones
vistiendo las chimeneas de visillos.

Pero no digo que aquellos,
escurridizos patéticos del asiento externo
que revela de humanismo los vagones,
no deban ser enterrados boca abajo,

bulbáceos, y a la sombra de los árboles.
Observen que estos crecen su cuerpo,
dejan ir las hojas que son nutrientes
y en el fluir, de su memoria, se conservan.

Digo que mi columna es de enredadera
imán de búsquedas y hallazgos fértiles.
Miren que la brisa a veces arrasa
y otras germina tras la lluvia.



-Quedándome el índice y el corazón
aún puedo hacerme el DNI y fumarme un cigarrillo.-


10 comentarios:

  1. Yo lo respeto mucho el genocidio, soy calvo y me sangran las orejas.

    Y un beso.

    ResponderEliminar
  2. si hay brisa en el infierno entonces también hay lluvia. sin piedad, así escribe la noche.
    me encanta la imagen de esos entierros boca a abajo.
    fuerte abrazo.

    ResponderEliminar
  3. Una columna de enredadera subiendo a ras de las pieles, hacia el cielo...Beso

    ResponderEliminar
  4. Ains los inmundos ornamentos...

    Besos.

    ResponderEliminar
  5. Crecer enredando nuestras ramas en troncos nuevos y rezar por que no cobijen podredumbre en sus sabias.
    Bello y críptico poema.

    ResponderEliminar
  6. Algo siniestro anticipa eclosiones que sólo abril puede permitirse. Tú, cómo diría, esto, sí, eso es justamente.

    ResponderEliminar
  7. Con escupitajo no se harán rulos, pero agregándole un poco de tierra, tenemos mundo y cabezas planas. Abrazo.

    ResponderEliminar
  8. Acaso quedándome tan sólo el corazón
    pueda yo de esa columna excepcional
    laboriosa enredadera ser todavía.
    En el ocaso de los muros del montón
    ser con orgullo vergüenza colosal
    de tanta frívola y repetida celosía.

    ResponderEliminar
  9. Arrasar y germinar, verbos tan opuestos como inciertos.
    Me ha encantado lo de los entierros boca abajo, dan más vida al cementerio tan anclado en sus tradiciones.

    Un abrazo.

    ResponderEliminar