miércoles, 16 de enero de 2013

De tu mano que averigua


Para sentirte descubriéndome las olas
finjo que duermo entre las pestañas;
para encubrirte en mi ceguera la osadía,
ya tu curva, de tu mano que averigua.

Nacen, aun ahogándome, los mares
e incito como cambiando de sueño,
que alegaré agitador si me desvelas,
intención desde mi ausencia consentida.

Y en esa fracción hierven los párpados
pues no abarcan a ver dichosa escena.
Arde esta ópera que hace al tenor
dar la espalda a su ferviente audiencia.

Después somos compás que yace abierto
desde un vértice que es beso hasta las minas descalzas;
después de diluirnos barro, agua y trinchera,
se intuyen en el felpudo los galianos.



10 comentarios:

  1. amo tanto la Mancha como tanto me gusta leerte de noche.
    mucho pan mucho aceite y mucho galiano.
    inmenso abrazo.

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  2. Esa última estrofa.....Beso, Capitán!

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  3. Yo le dí mis manos a una hembra que olía igual que mi antebrazo. Ahora averiguo por inalámbrico qué ando tocando al curvarse la noche.

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  4. Diluirnos, después, iremos a reconstruirnos, quièn sabe cómo...

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  5. Me dejas quedarme a vivir en este poema???

    Besos

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    Respuestas
    1. Y allá andamos palpándonos..y aquí estamos asombrados descubriendonos.
      Un beso

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  6. Te leí mientras sonaba una de Elvis. Abrí los ojos. Entré en una casa llena de escaleras. La mucama estaba muerta.

    Besos.

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  7. Desde el vértice me vislumbro a mí misma diluyéndome y ay, creo que leerte por la mañana me afecta mucho.

    Un abrazo.

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