miércoles, 31 de octubre de 2012

Se de nadie




Qué de mí cuando tú.
Cuándo tú.
Qué de tu qué de mí.

Qué cuando el nos sea de nadie,
de ninguno de ambos.

Cuándo de ti
y qué yo en el mientras.

De dónde te saco sin me
que atrape,
que guarde.

Sin el tú,
qué de mí.

Cómo vaciarse
el se
de quién.

Te que dejó
al verbo participio.

Moriremos del nuestro.
Después...
él,
suyo.

martes, 30 de octubre de 2012

No digáis


No digáis que no os lo dije
cuando insistíais en el intento.
No digáis que no advertí
que el fracaso os nublaría la sed
y os pintaría las espaldas de desiertos.
Que la naturaleza os ladraría
y las entrañas fruncirían vuestros ceños.
No digáis que no os referí mis náuseas
u os di cuenta de mis daños y pesares
a fin de una balanza de heridas y premios.
Decid, sin embargo,
que no os asomé a lo alto de esta causa
dibujando los mejores soles vistos.
Que jamás le puse nombre
al mejor ser humano que he sido.
Porque no os conté que es sólo eso,
lo que sale de nosotros.
Ni gritasteis cuando no os dije
que vive y muere cuando nace.
Ni me visteis cerrar los ojos
recordando los encuentros
de otras vidas antiguas conservadas.
No lo digáis, desistid de ello,
pues nada os conté ni os traje
que no haya olvidado hoy
o pueda llorar mañana.

martes, 23 de octubre de 2012

Cueva



Vendré a por ti…
cuando el arado haya dejado libre tu camino.
Vendré sin ropas ni sustentos
cuando las sombras dejen de seguirme a los adentros
de este escondite de piedra y lágrima.
Vendré. Cuando ya no quede nadie.
Cuando las montañas callen los ecos,
la hierba huela a hierba
y las mariposas no duerman en los estómagos
después de adornar platos de autor.
Vendré a por ti, mía, cuando ya no quede nadie,
ni siquiera yo.
Porque vendré con las carnes insípidas
y los ojos indoloros y las manos huidas
y otros rostros tatuados
y los pies diestros.
Vendré a por ti cuando hayas olvidado quién te trajo,
cuando sepa que nunca me habrás nombrado.
Y así,
cuando tampoco quede nada de ti,
a la luz del Sol,
cubriremos tu cuerpo con mi descanso.

miércoles, 17 de octubre de 2012

Desafortunado encuentro



Silbido, mirada, accidente. Exhalación de cuchillos, tragedia.
Desvanezco el desfallezco… pierdo en los carteles mis ojos ahora a ciegas, marcho.
Vuelo en el arpegio al cielo del sí rasgado y en esa herida hallo mi lecho hasta el miedo del aliento amanecido. Legado sin resto ni rastro.
Levanto los pies de los Nos, que fuman recostados en un chaiselonge disparates y hierbas guardadas desde ni se sabe cuándo a modo intuitivo-preventivo dejando caer la ceniza, ingratos, en el suelo negruzco de ébano. Cargado, denso.
Interrumpen asertos la velada calumniosa. Quiebran la aldaba en el insisto de manera tal que los pájaros idílicos huyen ante inminente catarsis. Bochornosa recepción solventada con escoba y vino. Después, sirvo el lunes entero con esputos y, coleccionando durezas, anfitriono con mi ausencia elevándome en mis pies.
Miro a un espejo para ver cómo silbo.

jueves, 11 de octubre de 2012

Nomen



Sinuoso clandestino,
súbito vivo de muerto,
feroz sanguíneo mezquino,
mordaz pertinente de tuerto.

Bífido tan que difuso
como intrépido el confuso
por el adusto pérfido,
banal indomable iluso.

Lóbrego crónico
o de donoso exiguo.
Trágico cuando afónico
o de ufano ambiguo.

Sardónico vacuo ladino,
abúlico enfermo raquítico
transido de áulico, anodino,
Maldito conspicuo mefítico.

Hermoso, el nombre...

viernes, 5 de octubre de 2012

Terapia de desmierde Vol. II



He llegado a desconocer si he sido yo.
Gasto el tiempo haciendo ejercicios de memoria visual, algo parecido a ese supuesto tráiler previo al final del guión pero de intención constructiva. Irónico, cuando menos…
He dejado de saber en qué momento me convertí en esto, en este búnker de hormigón armado, montañas de conservas y ocho escasas baldosas a modo de espacio personal.
Llave abrelatas, llave tenedor.
Estoy cansada…
He visto seres humanos ejemplares destruir cosas bonitas… Herir un corazón de la manera más ruin… El egoísmo, el cinismo, la absoluta falta de consideración.
He servido a la carne y me he alimentado de ella: el ciclo de la vida vana. Cáncer silencioso de cuya quimio sé a priori que no funcionará. Cruel me creo si lo intento e inhumana me piensan si desisto.
Estamos locos si pretendemos pensar en algo más que en nosotros mismos. No he conocido a ningún héroe que se anuncie en Páginas Amarillas. Sería un autónomo gilipollas que no cobra el IVA…
Quiero olvidar lo que he perdonado, desprenderme de la sabiduría, las lecciones, la intuición… de cada desgraciado que tapó las piedras de mi camino. Desmadurar, acariciar los bordes de cada objeto: olerlos, morderlos…observar la fealdad del mundo como si se tratase de inmortalizarla con carbón y durezas. Abofetearla y sólo, sólo, llorar.
Dejar de hacer de las flores restas y de las proposiciones curvas inelásticas.
…y deshacerme de este puto dolor de muelas que me aliena hasta perder el nombre y late con más fuerza en cada uno de mis infiernos.

lunes, 1 de octubre de 2012

Golpe de suerte


De la llama en la yema pulsada
a las hebras contagiadas de infortunios
del báculo, vara de alivio y bunios
transidos de humedad envenenada.

Del aliento en de la vida ocasión,
en reflejo enmascarado necesario,
maldicen sus cajas, obituario,
en derredor grávida y fértil traición.

De la garganta a los cubos de sangre
flagelados, mejor, resignados,
víctimas de nudos infundados,
aquellos, cerdos de humo y palangre.

Ya en la boca del retorno,
apaciguado el bochorno,
me fumé las letras.