domingo, 9 de diciembre de 2012

En mi rincón grisecito


Qué son sino desastres
despiezados de su hora
los poemas embusteros
de trágicos sus intentos.

Qué sino bisutería,
qué sino collar de espino
cualquier perla que haya visto
o haya podido lucir.

Que a mí siempre me ha valido
quitar polvo a los rincones;
que, es que yo me hago un ovillo
en un huequito de sombra.

Que me dan miedo las luces,
que están llenas de dedazos,
que si un señor sale de azul
me va a ahuyentar la penumbra.

Pero es que jolín, amor,
¡pensé que eran huevos duros!.
Dime, a ver, qué hago yo ahora
de un nido lleno de joyas.

Porque no más se me ocurre,
pobre desconocimiento,
pues qué sino el calorcito
-de abrigo, de vos, de vaho-

de un remolque abandonado
amarrado a mi fortuna
que robaré a los vecinos
qué sino lleno de flexos.


10 comentarios:

  1. Flexos.
    Al final se reduce todo a eso, a ser iluminados por un flexo en toda su crudeza.

    Besos

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  2. Ese "jolín, amor" me ha enternecido tanto tanto...

    No deberías ser tan adorable.

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  3. Juer, que bonito y que triste a la vez...

    Besos.

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  4. No sé, éste es el más hermoso de los huevos duros de la historia. Un abrazo.

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  5. todo esto, lo he soñado antes. Me voy a mojar la cara

    un saludo

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  6. La penumbra no ahuyenta, acoge :P Muchos besos poéticos, capitana, cada vez escribes mejor!

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  7. Capitán Placenta del útero vivo que refulge carrozas y avestruces.

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