miércoles, 26 de diciembre de 2012

Cedo la palabra


A bocanadas, a bocajarro, a trompicones,
a todas una en cada impulso cerebral
o suicida o absurdo infortunio razonable,
cedo la palabra.

Cedo la palabra de mi nudo
y la desnudo de mi tizne antes
cualquiera que sea, de la pringue
que me siembra de mí las cosas.

A quien no posea, a quien la busque,
para que despierte una mañana y la desprecie;
para que pueda quitarse la ropa,
los zapatos, cedo la palabra.

Que no la quiero cedo mi palabra
al blanco y negro, a la hierba que absorbe
mi forma llena de ideas y de historias
que no sirven sino para mí de mí.

A un otro que canta amores y sueños
que no se cumplen, porque no se cumplen
más que de no haberlos sido boca
y sí aire, y sí esternón y altos andares.

Mía ausente, mía de las tripas y las uñas,
por cada impulso desmesurado,
que me sobran y me faltan todas,
cedo mi palabra.

Aun dejándola huérfana de lo que sí,
quizás incluso de lo que sé,
allá, a quien levanta su mano
amputada por los jamás y los siempre.

Cedo mi palabra ahora, ahora que mi voz es joven
y suena arrugada a un par de cigarros sin agua
y sin día que sea suficiente para encontrarla
a esto, a esto que no sé sin darle tildes.

Cedo mi palabra cuando ya los ríos,
cuando ya de agua que no da pausa ni margen
de piedra a que agarrarse cual aliento que sepa,
que huela a origen o a fruta o qué sé yo.

Cedo porque dejó de ser útil, fue la misma
en cuanto surgieron claveles y pájaros nuevos
dormilones que no sangran ni buscan más allá
de otro pecho más grande su consuelo primitivo.

De esa, esa que soy yo allá adentro
detrás de viscosas membranas pestilentes,
muda que tardó en saber de su impotencia,
porque no le basta, cedo mi palabra.


11 comentarios:

  1. Es un manifiesto.
    Grande, hermoso, bien poetizado.

    Qué buena eres, mi Capitán, coño!!!

    Bss

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  2. No deberías ceder ni el paso.

    Un abrazo grande.

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  3. Yo le digo, mi Capitán, que aún así, su silencio será más rico que la excesiva palabrería hueca que anda por ahí...Un abrazo.

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  4. Cedes tú al yo que cede la maniobra en el decir.

    Y cediendo y sediento me abrigo entre ese ser.

    No sé nada.

    Beso.

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  5. Que cedas vos la palabra no devenga palabrería
    o ceder que haga que cese la palabra en vos,
    pues todo cese en vos de la palabra el cese supondría,
    y ese cese síntoma peor sería que sus ataques de tos.

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  6. Al ceder la palabra das voz a tanta mudez que hay en el mundo, que las ideas se fertilizan ellas solas y pares poemas de esta categoría.

    Bravo, Capitán.
    Un abrazo.

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  7. las palabras:
    emprendí el camino de jugar con las palabras, rodar con las palabras y hasta aquí vine; por el amor de la palabra. porque como dijo el poeta: las palabras son dulces andrajos de un linaje de principes.
    rindo pleitesía a tu palabra, princesa.

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  8. Si Nuriet cede la palabra cientos se quedaran mudos.
    Saludos

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  9. ¡FELIZ AÑO! y que siguas cediendo estas palabras! besoooos!!

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  10. Cuanta generosidad.
    Yo no puedo cederla.
    Es lo único que me queda.

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  11. "y la desnudo de mi tizne antes
    cualquiera que sea, de la pringue
    que me siembra de mí las cosas."


    No es que la cedas, Capitán, no.
    Es el cómo la cedes... ¿entiendes?

    Me encantó leerte.

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