miércoles, 7 de noviembre de 2012

Mujer sin Oh



Vale. A simple vista no soy un ser humano adorable. Tengo un cupón de llevar bolsas de ancianas, otro de llevar postre a una vecina y estoy a punto de hacerme con el de ayudar a un invidente (ciego suena peor) a cruzar la calle, ya lo tengo localizado. Aun así, no es suficiente, no tengo mascota.
Y es que tener mascota, mascota digna de llamarse mascota, es un plus difícil de alcanzar incluso para los detractores del “Espere verde. Peatón pulse”.
Perros, gatos... El vecino de arriba tiene, aparte de un aparato que no es una mecedora ni una cama ni un andador, un seudoperro afgano. Objetivamente no es malo. Supuse que hubo de tener en mente un perro mopa, aunque está casado. Así que imagino que fue su mujer, que quería un perro cabeza de muñeca. Pero un perro a secas no, si no, no habrían osado meter semejante animal en un cubículo como el mío. Está triste, yo lo sé, él lo sabe. Pero sus dueños son enrollados, quieren a los animales y seguramente tengan marcos de fotos llenos de amor perruno en su mueble provenzal de la televisión. Vecinos de arriba twelve points.
El tema gatos es distinto, hasta donde yo sé no hay que sacarlos a pasear. Deduzco que esa es la razón de que Google esté plagado de ellos y Facebook e Instagram sean su parque de las 'caquitas' virtual. Las fotos gatunas están a la orden del día. Las hay con frase ingeniosa, ñoñas sin más y, mis favoritas, las moralistas. Véase gato ayudando a perro, gato sobando a bebé, mil gatos callejeros alimentados misteriosamente (por una persona que no vive en entreplanta), etc. Si tienes gato, además de ser enrollado, tienes una máquina de hacer ¡Oooh!.

Esto pasa también con los bebés. Hoy le he pedido al vecino de al lado (Community president) las llaves de atrás y me ha mencionado muy por encima que tiene tres nietas, dos de ellas van a la guardería, la otra a un cole al que tiene que llevarla en coche y recogerla a las 15:30h. Le he contestado que qué bien, que no hacían ruido. Aunque pueda parecerlo, eso no era un “¡Oooh!”, así que me he quedado sin llaves de atrás hasta a saber cuándo.
He entrado en casa y, después de reírme de servidora y fantasear con la idea de educar musicalmente a las renacuajas desde la inmunidad de mi tabique, he hecho análisis del encuentro.
No me gustan los seres vivos en general “porque sí”. Necesito pistas, indicios. Odio esta imposición de roles y fingimientos. Y más que me hagan sentir culpable, y por ende responsable, de una elección de vida que no es la mía con sus caras de 'tú, en cambio, no sabes qué es eso, tienes tiempo para todo'. Joder, tengo 25 años, sin prisa de segundas pubertades escritas, mujer sin Oh. No soy fan del halago gratuito ni de lo que ha de ser lo políticamente correcto. Muerte, femachismo, bebés, gatos. Todo pasa, todo madura. No soy más estúpida que quien dice necesitar el cumplido (aprobación), un Me Gusta o una explicación de humor negro (superación).

Mi preferida es la señora de en frente, Feli. Sólo me dice 'Te quiero', 'Mírame la tele' y 'Búscate un buen muchacho'.

Y esto no quiere decir que no sea un ser humano adorable ni secretaria de mi comunidad.

16 comentarios:

  1. Feli también va a ser mi preferida.
    Los del perro me caen bien, empatía perruna, será.

    Tampoco me gustan los seres vivos "porque si", es más, si son contemporáneos más bien no me gustan, pero si fueras mi vecina de al lado compartiríamos música y más.
    Y es que tu si me caes bien, ya ves.

    Besos mi Capitán, sin oh, pasando, soy ya mayor para asombros :)

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    1. Anda, anda! Pues a mí me sigue gustando equivocarme, que viene a ser lo mismo.
      Feli es un amor de Sra. Doubtfire, siento que se ha quedado sin receptores de su cariño demasiado pronto.

      Si fueses mi vecina serías tú la presi, no sé cómo andarás de paciencia...jaja!
      Besines muchos!

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  2. OH OH OH OH OH OH OH OH OH OH OH OH................


    La cosa es que con un gato la vida se hace más corta. Ese es mi detalle. Acortar la vida a base se pellet.

    Un besazo Capi.

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    1. No me des ideas, no me des ideas...
      (eso sí que sería un gran Oh...)

      Otro para ti, Sarco

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  3. encantado de conocerte:
    tienes algo de sal y un poco pan?
    verás vecina yo tenía dos peces,
    pero recordé tarde
    que también hay que comprar una pecera
    y ahora ya no tengo dos peces
    pero tengo una pecera.
    besos y abrazos.

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    1. Bueno, es cuestión de no respirar...
      Pan no tengo pero mantas, de sobra.
      Un besín, no me hagas ni caso.

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  4. Nada adorable, pero es preferible a ciertos humanos adorables que no han hecho mérito para tal calificativo. Un abrazo.

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    1. Bien lo sabes, bien lo sé.
      Un abrazo, estrujador concretamente.

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  5. Tengo una gata, sueño con una varita mágica que la convierta en un Ovejero Alemán. Solo que tengo miedo los vecinos me miren raro cuando maulle y se lleven las viejas las manos a la cara e intenten sin suerte lanzar un ¡Ooh!
    Saludos

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    1. Pues raro sí, pero que pagaría por ver a las viejecillas desconcertadas con cara de entre pánico y entusiasmo, también.
      Saludos, Walter!

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  6. A mí me gustan los perros, en general, porque sí. Pero no me sucede con el resto de seres vivos... defectos de nacimiento, dicen algunos.

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    1. Defectos y no afectos...o prevención razonable, que eso no se dice tanto.
      Bienvenida, gracias por pasarte y comentar.
      :)

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  7. Odio los gatos, y puede que sea por lo que dice Sarco, además de que son seres malvados que odian a los humanos (se les nota, se les siente). Sin embargo, tengo un perro desde hace un mes y es una maravilla, y también una máquina de producir OH entre los vecinos/dueños de perros ajenos.
    Yo sólo le digo: "Te quiero" y sé que él lo entiende y sé que no necesito conversar de nimiedades con él antes de eso, pues es un perro. Y eso es lo bueno de los perros.

    Un abrazo.
    Me ha gustado mucho esta reflexión, Capitán.

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    1. Creo que todas las relaciones humanas, las buenas, se resumen en ese segundo párrafo. Al resto, las insustanciales, las llamamos animales (más a los emisores), qué cosas...
      Larga vida a tu perro, pues.
      Un abrazo, Esther.

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  8. Apreciada, qué preciso y bello el discurrir del fugaz pensamiento que es esto. Entre perro y gato, como entre la pena y la nada: elijo la gata. La mía ahora no produce ohs sino ah, ah, ah (ella misma) porque está en celo. Revista: me alegra mucho. Ejemplar físico? Un abrazo.

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