martes, 29 de mayo de 2012

La gravedad de la cerámica

Asfixió las sábanas
conteniendo cardiacas
las mentiras exhaladas.

Aire solidificado,
ladrillo exhortado
cortado en porciones para llevar.

Castillo de naipes.
Engañó a los graves
con sostenidos.
Aliento maldito.

 Isobaras asesinas
que en la alevosía del valle
violan el sueño.
 Sangré el credo.

Desarmada ante mí.
Se asoló el ring.

8 comentarios:

  1. Esos sostenidos, son cuatro tal vez?

    Impresionan esas isobaras asesinas. Nunca las imaginé tan agresivas. Molan.

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    1. Do sostenido menor...

      (P.S.: Tu comentario es más emocionante que mi entrada, jaja. Gracias.)

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  2. Me gustan los poemas de versos cortos que te golpean fuerte en la cara y te hacen sangrar, justo como éste.

    Un beso.

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    1. :) Nos abofeteamos mutuamente, sin dolo, por supuesto. Un besín

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  3. Pues menos mal que sonó el ring!
    Isobaras asesinas jaja, lo confirmo! 30 grados y casi me asfixio. "Engañó a los graves con sostenidos." Tienes suerte de engañarlos, yo también lo intento... porque mi casa son los sobreagudos y si me pillas en un buen día llego al Fa sobreagudo, pero claro de normal me quedo en Mi :) ¡Un beso!

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    1. Conozco canciones en que sólo hace falta saber MI y LA, con eso podemos ir tirando, jaja! Un beso!

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  4. Luego lo celebraron con la sangre derramada. Era un escenario lleno de glamour...

    Me alegro de conocerte.

    bsos

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