miércoles, 9 de mayo de 2012

Corazón inútil


Corazón inútil...
Mátame ya si no quieres matarme.
Termina de abrir las grietas que adelantan la oscuridad más absoluta y eterna…
Empodrecido de historias vanas que sólo sujetarían los sueños de un ignorante medio.
Empobrecido por dar lo importante y quedarte las migajas fuera de curso legal.
Frágil membrana te cubre, membrana también inútil que no te protege de nada y se las da de necesaria, cual colador de agua virgen al rencor inconsciente humano.
Suenan tus platillos oxidados, átonos y olvidados a mi intuición. Reloj que aun atrasado llegas temprano a donde la razón empieza a hacer sus labores.
Quédate quieto un segundo, y durmamos. Tú en tu cama y yo en mi lecho, para así no mezclar nuestros sueños. Deja que olvide dónde guardé mis deseos, mis fantasías artificiosas y mi sonrisa de cuento. Así no lloraré por el recuerdo de lo que no tengo. Que a veces es más difícil asimilar que una vez quise y hoy no lo quiero. Que tuve un anhelo y hoy ni lo sueño. Que fui una romántica…
Tu nombre es amor y yo no lo entiendo. Respiras mi aire, yo te alimento. Vives en mí, mas no creo ser tu dueño. Si no eres mío ni de mí, ¿acaso eres de alguien? ¿Acaso soy yo de ti?
Tampoco creo que sea eso.
Achaques por sobrepeso, todos te ponen en puños y te arrancan cual cabello. Ni estómago, ni pulmón, ha de ser el corazón. Pero me oigo respirar y no me siento querer…
Víctima pues de las florituras. Víctima pues, de los impulsos razonados. Víctima al fin de los poemas regalados…

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